―No dejes que el fuego se apague –le indicó a la muchacha con la misma ternura un tanto hosca que desprendían siempre sus actos más solemnes. ―¿Toda la noche? –fue apagando casi de inmediato su reproche en cuanto recapacitó sobre el tono empleado por el tigor. ―No pasa nada –respondió a la turbación de la… Sigue leyendo Una gata en el jardín