«¡Te lo advertí, te lo advertí!», me decías exasperada, llorando, con las manos en la cabeza. Quise decirte que todo iría bien, que saldríamos de esa, como otras veces, que nos reiríamos de esto. Pero sólo pude abrazarte, decirte de esa manera que estaba contigo, que no te dejaría. Lloramos juntos para quedar en silencio,… Sigue leyendo El ocaso de los dioses