Microrrelatos

Estrellitas

Era la tarde y fue la muerte. Rondaba por el vaso de tequila que, olvidado, reinaba en la barra. Hacía tiempo que su dueño lo había descuidado allí, a medio terminar, mientras lloraba su mala suerte. La lámpara del techo ofrecía una luz lamentable que, junto con las miles de partículas de polvo que flotaban en el aire, daban al garito un aspecto fantasmagórico. Los rayos que lograban colarse entre la suciedad de las ventanas arrancaban estrellitas al líquido a través del cristal. Brillante fue, pues, la mortaja para la mosca imprudente que terminó cayendo en las utopías del sentido, bajo la impasible mirada de un camarero que sólo administraba compasión cuando perdía la cordura.

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