¿Cuándo fue que caí en la cuenta? Quizá siempre lo supe. Sin embargo, la humana condición nos lleva por caminos que nubla el miedo y la soberbia del avestruz. No mire así, hombre, pensar que si no te veo no existes es, sobre todo, un ejercicio de soberbia…
«¿Será cierto?» Palabras que inquietan, pero ¿acaso cuando la formulamos no sabemos la respuesta? Nos empeñamos en mirar hacia otro lado, dejado el cuerpo fuera del agujero, indefenso contra las fieras.