Microrrelatos

Año nuevo

Ahora mismo estoy vacía y esta hoja en blanco se me antoja símil perfecto de este sentimiento. Sin embargo, sé que no. Ciertamente, tampoco es la pelota arrugada de la papelera. Se parece más al papel escrito con lápiz y borrado muchas veces, de los que conocen las libretas de matemáticas. No es un paisaje de fracaso sino de tenacidad y expectación por la respuesta. Huella de caminos conocidos en su inutilidad, que ofrecen la oportunidad de encontrar el adecuado, aquel que nos lleva a la verdad. El conocimiento que soy está en el papel y en el lápiz, contenidos en el tiempo elástico de la voluntad. Hoy comienzo a explorar una nueva hoja del libro de mi vida. Quizá necesite borrar muchas veces, y el lienzo se muestre emborronado como el mar después de una tormenta. Puede ser que alguna vez quiera desistir e, impaciente, anhele comenzar una hoja nueva. Pero habrá momentos en los que consiga expresar mi corazón en tinta, reconociéndome en los colores elegidos y en las formas descubiertas. Instantes que contengan la eternidad que soy, uno sólo de los cuales iluminará todo el año.

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