Microrrelatos

Sentencia

Amanece y el sol se refleja en cada una de las gotas destiladas por la noche, lágrimas de añoranza ante la despedida inevitable y miedo por lo desconocido del día. Casi de inmediato, el mundo se olvida de todo ante el espectáculo de luz y calor. El cielo se colorea y rejuvenece el negro cuajado de estrellas. La muchacha sonríe y piensa que, por mucho que vaya a un cielo azul, nadie le va a quitar el miedo y la añoranza, cuando llegue el momento. Recuerda que también hay días tormentosos y ¿si su cielo es gris? Le calma pensar que estos son sus preferidos, con su brillo inesperado y acogedor.

―Dicen que tu familia viene a buscarte.

―No sé, Marara, mejor piensa en otra cosa.

―¿Crees que es lo más sensato, pensar en otra cosa?

Le enervaba el tono descuidado de su madre, sobre todo porque así añadía otra piedra al saco que cargaría cuando ella se fuera. En fin, realmente todo perdía importancia ante el espectáculo de un nuevo día.

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